ejecuto

Las artes vivas necesitan ser ejecutadas. Cada ocasión que un trabajo es presentado ante el público necesita renacer, renacer y morir.

En este proceso de muerte y resurrección en escena el trabajo que ya ha cobrado vida propia comienza a descubrirse a si mismo y todos los detalles que el inconsciente había añadido furtivamente al contenido de esa pieza comienzan a desvelarse para la persona que, una y otra vez, la ejecuta.

Cada creación me enseña cosas sobre la vida, sobre lo que creo que la vida es y sobre lo que la vida cree que yo soy. Cada trabajo continúa mostrandome reconditos secretos aún años después de haber dejado de ser ejecutado.

Aquí algunas piezas que he podido ejecutar.