enseño

Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí.”

Educar no es hacer aprender algo que no se sabía, sino hacer surgir alguien que no existía.”

No he podido evitarlo, llevo muchos años enseñando, y aunque ha sido algo que me aterra no he podido evitarlo. Una y otra vez he caído en la enseñanza, una y otra vez lo he disfrutado de lo lindo. Nunca me ha dejado de aterrar y siempre ha sido una fuente de aprendizaje descomunal.

Tras muchos años de experiencia sigo poniendome nerviosos como el primer día, cuando veo a los participantes de un taller por primera vez. Incluso en clases regulares, con personas con las que trabajo durante todo un año o más, hay momentos de gran nerviosismo y excitación en muchas ocasiones.

Comencé de manera profesional con 19 años, mientras estudiaba informática me ofreciereon un trabajo para dar clases a desempleados y me pareció algo divertido, el sueldo me terminó de decidir. No olvidaré nunca mi primer curso, con alumnos de entre 17 y 63 años. Nadie me había enseñado a enseñar y estaba muerto de miedo. Tuve la suerte de hacer un buen trabajo y de recibir un caluroso afecto y agradecimiento por parte de aquellas personas, con fiesta de despedida incluída.

Desde entonces no he podido parar, primero informática y después la escena; acrobacia, monociclo, clown, teatro físico, contact y butoh, mucho butoh. He impartido muchos cursos y talleres en diversos lugares del mundo (CV) y siempre estoy disponible para recibir nuevas invitaciones.

Todo lo que sé lo enseño. Y sólo cuando lo enseño comprendo que lo sé.