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ni.butoh

ni: descomponer el concepto para descubrir el significado.
ni: desintegrar el yo para descubrir el ser.
ni: disolver la dualidad para aceptar la unidad.

ni.butoh es una visión personal de la danza butoh que vengo desarrollando desde 2008. Una práctica para profundizar en los qué y los cómo de la danza. Para permitir que resurja lo que ya está ahí.

La formación no tiene forma lineal: cada taller es autocontenido y se puede disfrutar con independencia de los demás. A su vez, cada taller entrega herramientas que pueden ser usadas en todos los otros. El único requisito es poder latir y respirar.

el destino

los pilares del butoh

El butoh es una danza de la vida, de la libertad. Busca tomar conciencia de la vida y de la belleza de cada instante. Para esto se centra en la conciencia de la muerte, en el valor de ser uno mismo, en la dignidad de la muerte y de la vida como una paradoja “infinita, insistente e inevitable”.

A través de una confrontación del alma con el cuerpo humano, busca integrar la dualidad de la existencia (vida/muerte, masculino/femenino, consciente/inconsciente, futuro/pasado…) y encontrar una forma de expresión única de cada ser pero a la vez común a todos: una verdad del alma a través del cuerpo, que permita a la sabiduría del misterio manifestarse en el movimiento consciente.

no tiempo

El cuerpo existe fuera del tiempo cronológico. La danza butoh habita el tiempo eterno.

enraizamiento

El cuerpo arraigado en la tierra puede alcanzar cualquier altura. El todo como el uno y cada parte como el todo.

sensibilidad profunda

Percibir lo imperceptible. Escuchar lo que no suena. Ver lo que no se muestra.

ser movido

No mover sino ser movido. La danza emerge cuando el bailarín deja de producirla.

los principios de ni.butoh

La práctica ni.butoh no es una meta, sino un tránsito a través de cuatro dimensiones de la experiencia humana. Vacuidad, paradoja, otridad e imposible no son etapas lineales, sino dimensiones que se sostienen mutuamente para que la danza suceda en el espacio del misterio. Son los cuatro principios que sostienen la danza en el espacio ni.

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vacuidad

Yo sin mí. Vaciarse para que la danza pueda emerger.

vacuidad

La vacuidad no es un estado de carencia, sino un acto de despojo voluntario. Para que el cuerpo sea habitado por la danza, primero debe dejar de estar lleno de sí mismo. Es el silencio previo al grito, el espacio en blanco antes del trazo. No se trata de no ser nada, sino de ser pura posibilidad.

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paradoja

La paradoja fértil. Ni una cosa ni otra, y aún así ambas.

paradoja

El butoh ni es teatro ni es danza, y aún así es ambos. La ausencia de afirmación me otorga la plasticidad que permite enfrentar el misterio. Cada afirmación absoluta elimina las posibilidades inherentes a la vida. Lo que quiero descubrir no está en las respuestas, sino en la experiencia de preguntarse.

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otridad

Yo es otro. Disolución de los límites entre yo y el otro.

otridad

La identidad es el filtro de «verdad» que aplicamos a la realidad. Una identidad fuerte nos aleja del misterio, estrechando las posibilidades de sentir la vida a través de la danza. Morir y renacer, una y otra vez, a cada instante. Ni soy yo, ni soy otro. El espacio Ni es un lugar donde todas las cosas son esencialmente lo mismo.

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imposible

El horizonte inalcanzable hacia el que camina la danza.

imposible

No bailes la flor, sé la flor. El cuerpo «es lo que es y no puede ser otra cosa» es el primer imposible al que nos enfrentamos. Enfrentar estos imposibles es una tarea muy delicada que debe realizarse con salvaje respeto. El éxito es efímero y se escurre entre los dedos mientras lo bebes.

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4 principios, 1 final
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creación

donde solo puedo volver a empezar.
el final de los principios, el principio del final.

creación

En el momento de la creación escénica el espacio Ni se enfrenta a un encapsulado en definiciones acumuladas durante generaciones. Qué es y cómo es la escena. Cuánta escena. El diálogo entre la experimentación libre en lo innombrable y la necesidad de entregar al público un trabajo que pueda permear sus distintas capas de sensibilidad exige una negociación continua, en la que equilibrar el peso del contenido y el contenedor. El «teatro bajo la arena» sucede al «aire libre». La mayoría del público no aceptará ni el imposible ni el vacío sin una adecuada predisposición. El contenedor escénico es el encargado de generarla: crea un espacio acogedor para las limitaciones de la identidad, mientras la esencia perturbadora del misterio penetra tímidamente en los recovecos del ser.

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cada principio abre un camino, y todos los caminos son puertas de la misma habitación.


el mapa

cuatro caminos, doce talleres; infinitos itinerarios

los 4 caminos

Mediante la comprensión de nuestros límites físicos, emocionales y psicológicos podremos entrar en un espacio de vacío desde el que escuchar el misterio, llamar a la puerta tras la que se encuentran las memorias ocultas de nuestro cuerpo y dejar que el movimiento surja desde otro lugar, más profundo. La llave: nuestra sensibilidad.

Cada camino entra por una puerta distinta y agrupa tres talleres con una progresión pedagógica. Puedes entrar al camino completo o directamente a cualquier taller — no hay orden obligatorio.

entre mundos

Talleres que existen fuera de los caminos. Formatos especiales que cruzan fronteras entre disciplinas.